Envejecimiento y dependencia: por qué necesitamos cuidadores profesionales

03/06/2025

La gran mayoría de las personas mayores en España —un 82 % según la OCU— quieren quedarse en su casa y no mudarse a una residencia. Esta preferencia no es solo cuestión de comodidad, sino que es estar en un lugar que conocen bien, rodearse de sus recuerdos y convivir con las personas que forman parte de su día a día para mantener su calidad de vida.

Para que puedan quedarse en su hogar necesitan apoyo real. Y no cualquiera: lo que necesitan son profesionales que sepan cuidar respetando su autonomía y que pongan siempre su bienestar en primer lugar.

El envejecimiento de la población y sus retos

Hoy en día, las personas mayores de 65 años ya son más de una quinta parte de la población, y se espera que esa cifra siga creciendo hasta casi un tercio para 2055, según datos del INE. Este cambio supone un giro importante en nuestra sociedad y trae consigo desafíos en muchos ámbitos, desde la economía hasta la salud.

Uno de los mayores retos será atender la amplia necesidad de cuidados y apoyo. Para responder correctamente, es clave que el sistema de cuidados se profesionalice, con personas preparadas y formadas que respeten las decisiones y la autonomía de las personas mayores.

Retrasos en la atención a la dependencia

Las personas en situación de dependencia también están aumentando, concretamente a finales de 2024, más de 1,6 millones de personas fueron reconocidas como dependientes en España, tal y como reveló el estudio XXV Dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia.[1]

A pesar de la gran necesidad que demuestran los datos, el sistema presenta fallos importantes en los tiempos de atención. Aunque la ley establece un máximo de 180 días para recibir apoyo, muchas personas deben esperar más del doble: una media de 338 días tal y como también expone el anterior estudio. Esta demora afecta no solo la calidad de vida de quienes necesitan cuidados, sino también la de sus familias, que muchas veces se ven obligadas a asumir la carga sin la preparación ni los recursos necesarios.

Impacto de los cuidados no profesionalizados

En España, gran parte del cuidado a las personas mayores recae en familiares sin formación específica, en su mayoría mujeres. Muchas de estas personas forman parte de la llamada generación sándwich: trabajan, cuidan a sus mayores y, a la vez, se ocupan de sus hijos e hijas.

Este modelo informal de cuidados tiene un coste que va más allá del dinero. La carga física y emocional puede afectar seriamente la salud de quienes cuidan, y a menudo limita sus oportunidades laborales y personales. Además, la desigualdad de género se hace evidente, más de un 85% de los empleados del sector de los cuidados son mujeres según la UNIR, lo que sigue frenando su participación plena en otros ámbitos de la vida.

Profesionalizar el cuidado no es un lujo, es una necesidad

Y también una oportunidad. Desde Clara en Red lo tenemos claro: cuando el cuidado se toma en serio, ganamos todas. Estas son solo algunas de las razones por las que apostar por personas cuidadoras formadas y con condiciones laborales dignas mejora vidas:

  • Mejora la calidad de la persona mayor. Una persona profesional y con formación sabe cómo acompañar, cómo responder a una situación complicada, cómo fomentar la autonomía… y cómo hacerlo desde el respeto.
  • Permite a las personas mayores quedarse en casa más tiempo. Con el apoyo adecuado, muchas personas pueden evitar ingresos prematuros en residencias y vivir donde quieren:en su hogar.
  • Aporta tranquilidad a las familias. Saber que tu familiar está atendido, te reduce el estrés. Profesionalizar es también dar confianza.
  • Reduce la sobrecarga emocional y física de quienes cuidan sin apoyo. En muchos hogares, el cuidado recae de forma invisible y desigual sobre mujeres de la familia debido a los roles de género. Profesionalizar es repartir.
  • Reconoce y dignifica el trabajo de quienes cuidan. Sobre todo, mujeres migrantes, que hoy están en la sombra. Formarlas, contratarlas bien, hacerlas visibles es hacer justicia social.
  • Rompe barreras de género, laborales y sociales. Invertir en este sector crea empleo, reduce desigualdad y construye un modelo de sociedad más justo, inclusivo y solidario.
  • Nos prepara para el futuro. Nuestra sociedad envejece. Si no cuidamos hoy a quienes cuidan, mañana no tendremos quién nos cuide.

¿Y si dejáramos de ver el cuidado como un parche y empezáramos a verlo como una profesión esencial para el presente y el futuro? Clara en Red no es solo una herramienta, es una propuesta de transformación. ¿Te sumas?


[1] Fuente: Asociación Estatal de directores y Gerentes de Servicios Sociales de España (2024): XXV Dictamen del Observatorio Estatal de la Dependencia.

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