Cómo acompañar a un ser querido cuando llega una persona cuidadora

17/06/2025

Aunque la llegada de una persona cuidadora es una gran ayuda, para quien necesita cuidados puede sentirse como una pérdida de autonomía e, incluso, como una amenaza a su manera de hacer las cosas. No es fácil dejar entrar a alguien nuevo en la intimidad del hogar. No es sencillo dejarse ayudar. Y no siempre sabemos cómo acompañar este proceso para que sea más fácil.

Con una actitud abierta y paciente, muchos de estos obstáculos iniciales pueden ser superados. Desde Clara en Red queremos ayudarte en esta transición y, para ello, te ofrecemos 5 consejos que, desde nuestra experiencia, te lo harán más fácil.

1. Involucra a la persona cuidada en las decisiones

Según algunos estudios[1], el control percibido juega un papel crucial en la vida del ser humano, por lo que es importante que la persona cuidada sienta que aún puede tomar sus propias decisiones.

Siempre que sea posible, se debe contar con la opinión de la persona que va a recibir los cuidados. Para ello, es muy recomendable sentarse en un espacio tranquilo a hablar y explicarle detalladamente:

    • Por qué es necesaria la presencia de otra persona.
    • Qué tareas específicas va a realizar.
    • Cómo será el día a día a partir de ese momento.

Por ejemplo, podemos acordar con ella qué medicamentos vamos a proporcionar a la persona cuidadora, qué horarios de comidas vamos a establecer, qué tipo de actividades le gustaría realizar en compañía y cuáles prefiere hacer sola (siempre que le resulte posible).

2. Humaniza la relación cuanto antes

Ponerle cara a quien va a cuidar es fundamental. Muchas veces, el miedo a lo desconocido es la principal barrera para tomarse bien este cambio. Pero ese obstáculo puede romperse si la persona cuidadora deja de ser una figura abstracta y se convierte en alguien real: con su nombre, su forma de hablar, sus costumbres y una historia que también merece ser escuchada.

Por eso, es muy útil:

    • Organizar una visita previa, sin tareas ni obligaciones, solo para que puedan conocerse y compartir un rato.
    • Que se presenten, que conversen, que se escuchen.

Tener en cuenta que pequeños gestos previos que, aunque no parezcan importantes, abren un camino de confianza y facilitan que la transición posterior sea más fácil.

Además, según un estudio de Oxfam Intermón[2], el 56% de las trabajadoras del hogar y de los cuidados es España son de nacionalidad extranjera. Muchas son mujeres migrantes con interesantes vivencias personales y ganas de construir una vida mejor para ellas y sus familias. Invitarlas a compartir su recorrido vital puede ayudar a romper prejuicios y despertar la admiración, empatía y respeto por parte de la persona cuidada.

3. Valida lo que sienta, sobre todo al principio

Al principio, la presencia de una persona externa puede afectar a la confianza de la persona cuidada, a la relación con su propio cuerpo (por ejemplo, si le tiene que ayudar en su higiene diaria) o a su forma de estar en el mundo.

Si al inicio siente rechazo o dudas, conversar con ella sobre este cambio, escuchar su opinión y validar sus sentimientos es clave para que no lo viva como una imposición, sino como un proceso participativo.

Desde la psicología, la validación emocional se presenta como una herramienta esencial para generar vínculos de confianza y seguridad. Si aplicamos esta actitud con la persona cuidada, será más fácil que poco a poco vaya aceptando el cambio. Y con el paso del tiempo, comenzará a verle las ventajas, como la recuperación de tareas o hábitos que había perdido. Por ejemplo, salir a la calle habitualmente con la tranquilidad de estar acompañada.

4. No te olvides de la persona cuidadora

Es importante que tu ser querido se acostumbre a la presencia de la persona cuidadora en su vida, pero ten en cuenta que este es un camino de doble sentido. Para que todo funcione bien, quien cuida también tiene que sentirse cuidada. Eso repercutirá directamente en la satisfacción con su trabajo y en la calidad de los cuidados que provee.

  • Asegúrate de mantener la conversación abierta con ella para que pueda recurrir a ti si necesita hacer ajustes en sus tareas diarias o si algo le preocupa.
  • Recuerda que cuidar a otra persona es un trabajo muy exigente, tanto a nivel emocional como físico.
  • Respeta sus tiempos de descanso para evitar el llamado “síndrome de la persona cuidadora quemada”[3], un estado de agotamiento físico, mental y emocional que pueden experimentar quienes cuidan a personas dependientes.

5. Revisa y reestablece los acuerdos sobre los cuidados si es necesario

Con el paso del tiempo, es normal que la relación entre la persona cuidada y la persona cuidadora evolucione. Pueden surgir nuevas necesidades, nuevas rutinas o pequeños desencuentros cotidianos.

Como supervisoras de esta relación, es importante que estemos abiertas a revisar lo acordado, sin miedo a cambiar lo que ya no funciona. Mantener espacios de diálogo es clave para saber cómo se sienten ambas partes y, sobre todo, ser flexibles. Los mejores cuidados no son los que siguen un guion fijo, sino los que se escriben día a día, con respeto, atención y voluntad de mejora.

Esperamos que estos consejos te ayudan a abordar este cambio desde otra perspectiva, no como una preocupación, sino como una oportunidad de mejorar tu vida y la vida de las personas que más quieres.

En Clara en Red te ayudamos a encontrar a personas cuidadoras capacitadas y comprometidas con su labor. Y tú podrás contribuir a que las personas cuidadoras, la mayoría mujeres migrantes, puedan profesionalizarse y acceder a mejores oportunidades laborales. ¿Te sumas?


[1] Fuente: Glass, D. C., & Singer, J. E. (1972). Urban stress: Experiments on noise and social stressors. Academic Press. Lazarus, R. S., & Folkman, S. (1984). Stress, appraisal, and coping. Springer Publishing Company. Recuperado de https://link.springer.com/rwe/10.1007/978-1-4419-1005-9_215

[2] Fuente: Oxfam Intermón. (2020). Esenciales y sin derechos: O cómo implementar el Convenio 189 de la OIT para las trabajadoras del hogar. Recuperado de https://cdn2.hubspot.net/hubfs/426027/Oxfam-Website/oi-informes/esenciales-sin-derechos-informe-completo.pdf

[3] Fuente: Martínez Pizarro, S. (2020). Síndrome del cuidador quemado. Revista Clínica de Medicina de Familia, 13(1), 97–100. Recuperado de https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2020000100013

Contáctanos

    Scroll al inicio