Cómo entrevistar a un cuidador: preguntas clave para acertar

01/10/2025

Encontrar a la persona adecuada para cuidar de un padre, madre o familiar mayor no es solo una cuestión práctica: es una decisión cargada de emociones, expectativas y, a menudo, preocupaciones. Queremos asegurar su bienestar, su seguridad y su dignidad, y al mismo tiempo encontrar a alguien en quien podamos confiar plenamente.

Por eso, queremos ofrecerte una ayuda práctica, y guiarte en los pasos clave para entrevistar a un cuidador o cuidadora, identificar los perfiles adecuados y evitar errores comunes. Si estás iniciando este proceso o ya lo has intentado antes sin éxito, este contenido te ayudará a tomar decisiones más informadas y tranquilas.

El reto de encontrar a la persona adecuada

No es fácil abrir la puerta de casa a una persona desconocida. Más difícil aún es confiarle tareas tan sensibles como ayudar en el aseo, controlar la medicación, dar compañía o intervenir en una situación de emergencia.

Por eso, más allá de las habilidades técnicas, buscamos a alguien que tenga humanidad, paciencia, experiencia real y que, además, encaje con la personalidad de la persona mayor.

La entrevista es una oportunidad clave para detectar todo eso. Pero no se trata solo de hacer preguntas sueltas: hay que saber qué preguntar, cómo preguntar y qué observar en las respuestas. Ahí es donde entra en juego una buena preparación.

Antes de la entrevista: lo que debes tener claro

Antes de abrir la puerta a cualquier candidato, es fundamental que tú (o la familia en su conjunto) tengáis muy claras las necesidades que se quieren cubrir. Algunas preguntas que pueden ayudarte:

  • ¿Qué nivel de dependencia tiene mi familiar? (¿física, cognitiva?)
  • ¿Necesito asistencia interna, por horas, nocturna, fines de semana?
  • ¿Qué tareas debe asumir el cuidador: higiene, medicación, cocina, compañía, limpieza básica…?)
  • ¿Qué cualidades humanas son indispensables: empatía, paciencia, respeto?)

Un error común es no priorizar adecuadamente las tareas. Por ejemplo, ¿encuentras más relevante la realización de tareas domésticas como la limpieza, el cuidado de la persona mayor, las gestiones de adquisición de compra y medicación…? Por ello, es útil hacer una lista de prioridades antes de comenzar la búsqueda. Así evitarás distraerte con perfiles que “caen bien” pero no encajan con lo que realmente se necesita.

Preguntas clave que debes hacer durante la entrevista

La entrevista es tu herramienta principal para conocer a fondo al candidato. Más allá de su currículum, lo que digan (y cómo lo digan) te dará muchas pistas sobre si son realmente adecuados.

Entre las preguntas más útiles podrías realizar las siguientes:

  • ¿Cuánto tiempo lleva trabajando como cuidador/a?
  • ¿Ha trabajado con personas mayores con enfermedades similares a las de mi familiar?
  • ¿Tiene formación en primeros auxilios o atención sociosanitaria?
  • ¿Qué haría si mi padre se cae en el baño?
  • ¿Cómo actuaría si rechaza la medicación?
  • ¿Qué haría ante una emergencia médica?
  • ¿Cómo organizaría un día típico?
  • ¿Qué tareas del hogar está dispuesto/a a asumir?
  • ¿Cómo motiva o estimula a la persona mayor cuando hay poco que hacer?
  • ¿Cómo se gana la confianza de una persona mayor?
  • ¿Qué hace cuando la persona se muestra irritable o rechaza la ayuda?
  • ¿Qué le gusta de trabajar con mayores?

Es importante fijarse en que la persona dé respuestas claras, proporcione ejemplos específicos y muestre coherencia. Evita candidatos que respondan de forma vaga o sin detalles. Igualmente, busca personas que muestren capacidad de reacción, sentido común y experiencia previa en situaciones similares.

 Las respuestas que den pueden indicarte si la persona que estás entrevistando muestra proactividad, buena organización y enfoque centrado en el bienestar de la persona, así como empatía real, experiencia emocional y sensibilidad.

Señales de alerta durante la entrevista

Tan importante como lo que dicen… es lo que no dicen. Hay ciertas señales que pueden indicar que algo no encaja:

  • Respuestas vagas o contradictorias sobre su experiencia.
  • Falta de referencias verificables o negativa a proporcionar contactos anteriores.
  • Demasiado interés en las condiciones económicas y poco en la persona a cuidar.
  • Críticas frecuentes a antiguos empleadores (puede indicar falta de profesionalidad).
  • Poca empatía o comentarios despectivos sobre personas mayores.

No ignores tu intuición. Si algo no te da buena espina, aunque no sepas definir qué, vale la pena seguir buscando.

Comprobar referencias: paso fundamental

Muchas personas se saltan este paso por prisa o por vergüenza. Pero hablar con antiguos empleadores es la mejor forma de saber si una persona ha trabajado bien o no.

Cuando llames, haz preguntas concretas como:

  • ¿Cómo era su relación con la persona mayor?
  • ¿Tuvo algún problema de responsabilidad o actitud?
  • ¿La volvería a contratar?

Un “sí” frío puede ser una mala señal. Una recomendación entusiasta, en cambio, es difícil de fingir.

Tras la toma de decisión: formalizar el contrato

Una vez elegida la persona adecuada, es esencial formalizar la relación laboral. Esto incluye:

  • Firmar un contrato claro (horarios, tareas, salario, vacaciones…).
  • Dar de alta a la persona en la Seguridad Social (si aplica en tu país).
  • Establecer un periodo de prueba para observar la adaptación.

Formalizar no es una desconfianza, sino una forma de proteger a ambas partes. Y es clave para evitar malentendidos o situaciones irregulares más adelante.

Errores comunes a evitar

Tan importante es saber qué es útil hacer como evitar los fallos más frecuentes. Por eso, aunque hemos visto algunos de los errores más frecuentes al contratar a un cuidador, aquí los resumimos para que los tengas bien presentes:

  • No establecer bien las prioridades desde el principio.
  • Dejarse llevar solo por la simpatía del candidato.
  • No pedir referencias o no comprobarlas.
  • No involucrar a la persona mayor en la elección (si es posible).
  • No firmar contrato ni regularizar la situación laboral.

Evitar estos errores no garantiza el éxito absoluto, pero sí reduce mucho las probabilidades de una mala experiencia.

Confía en el proceso, y no tengas prisa por decidir. Elegir bien hoy puede evitarte muchos problemas mañana.

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Este artículo resume los aspectos más importantes, pero si estás buscando una herramienta más completa, descargable y práctica, próximamente podrás acceder a una guía gratuita pensada especialmente para ti.

Incluye:

  • Ejemplos de preguntas y qué buscar en las respuestas
  • Señales de alerta que debes tener en cuenta
  • Cómo comprobar referencias paso a paso
  • Qué errores evitar al tomar una decisión
  • Qué debe incluir un contrato
  • Consejos para preparar el entorno de la entrevista
  • Y mucho más…

Ideal tanto para familias que buscan cuidador por primera vez como para quienes ya tienen experiencia, pero quieren asegurarse de estar haciendo bien las cosas.

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