Para muchas personas, el verano es la estación más esperada del año: vacaciones, desconexión, días más largos y el buen tiempo está asegurado. Pero, para muchas personas mayores, puede ser la época más dura.
La soledad no deseada, que ya pesa durante el resto del año – el 11,4% de las personas mayores afirmaron sentirse solas a diario[1]-, se intensifica cuando cierran centros de día, disminuyen las visitas familiares y el tiempo se estira.
Según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España[2], una de cada cinco personas reconoce sentirse sola. Esta realidad afecta a las personas mayores, sobre todo a partir de los 75 años por varios factores: al estar jubiladas, vivir solas en su casa o si tienen alguna discapacidad, entre otros factores.
Por eso, si tienes cerca a una persona mayor en esta situación, es importante reconocer también el papel de quienes cuidan y acompañan. Y, sobre todo, poner en práctica pequeños gestos que pueden marcar la diferencia. Aquí van algunas ideas para ayudar a reducir su soledad.
1. Mantén el contacto, aunque estés de vacaciones
El verano no debería ser un “fuera de cobertura”. Aun si viajas o sales de la rutina, comparte llamadas, videollamadas o mensajes frecuentes con tus familiares. No hay nada como preguntarles cómo están, cómo se sienten o si necesitan una visita.
Este contacto regular es clave para que no sientan soledad no deseada. O, por ejemplo, si tienen WhatsApp, puedes añadirle a un grupo familiar que sea activo y así no sólo verán alguna foto o gif que les haga reír, sino que situarán a más familiares esos días (el nieto que viaja por las montañas, la hija que al fin viaja unos días a Roma y les cuenta cada día todo lo que ha visto en un audio, el suegro que se encuentra con un viejo amigo, etc.)
2. Inclúyeles en tus planes cuando sea posible
Si puedes, haz espacio en tus vacaciones para visitas o salidas: un paseo, un café o una pequeña escapada a la playa. No des por sentado que solo te acompañará: pregúntale directamente, adapta el plan a su ritmo y házselo sentir como parte del verano, no como un favor.
Porque quizá este verano puede ser distinto ya que, viajar en familia y especialmente con las y los abuelos, puede fortalecer lazos y crear nuevos recuerdos compartidos que enriquecen la conexión familiar. También es una oportunidad muy valiosa para viajar al pasado y conocer quienes somos y de quienes venimos.
Además, no olvides:
- de organizar un viaje cómodo, seguro y agradable
- elige destinos accesibles, ten en cuenta su movilidad
- adapta las actividades a su ritmo, rutina y preferencias
- investiga en su historia familiar por si hay algún sitio que es más especial
3. Facilita que se integre en actividades comunitarias
Esta es idea es clave. Muchas ciudades, pueblos y barrios ofrecen talleres, encuentros entre personas mayores, excursiones o programas de voluntariado. Participar en estas iniciativas permite restablecer rutinas, socializar y sentirse útil en comunidad. Desde grupos de baile o lectura hasta huertos urbanos o clases sencillas.
Por ejemplo, el Ayuntamiento de Madrid tiene un catálogo con varios para evitar la soledad no deseada, si su barrio o distrito tiene un Centro Municipal de Salud Comunitaria o un Centro de Mayores o también puedes contactar con alguna entidad social que acompaña con varias actividades de voluntariado u otras iniciativas como Nextdoor que une a vecinos y vecinas del mismo barrio.
4. Combina el apoyo familiar con servicios profesionales o tecnológicos
Y si tu familiar no vive en tu misma ciudad o no puedes acompañarle cada poco tiempo, una alternativa es combinar una persona cuidadora profesional -que respete su autonomía, pero le ofrezca apoyos y compañía-, además de contar con la tecnología como aliada.
Por ejemplo, el dispositivo “Voces en Red” de Cruz Roja combina tecnología y voluntariado para mejorar la calidad de vida de las personas mayores mediante comandos de voz. Los avances en inteligencia artificial (IA) están haciendo que la tecnología sea cada vez más accesible para las personas mayores:
- permiten realizar videollamadas,
- participar en juegos de desarrollo cognitivo
- o interactuar con familiares o vecinos en actividades físicas.
Otro ejemplo destacado de domótica —la integración de tecnología en el hogar para automatizar tareas y mejorar la seguridad y la comodidad— es el proyecto vivirencasa.org, impulsado en 2015 por la Universidad de Málaga y la Junta de Andalucía. Su objetivo era mejorar la calidad de vida de personas mayores en situación de dependencia, combinando la adaptación tecnológica de las viviendas con el uso de robots asistentes.
5. Crear un entorno estimulante
Una forma poderosa de enfrentar la soledad no deseada en las personas mayores es crear un entorno que estimule sus intereses, su creatividad y su sentido de pertenencia. No se trata solo de que el hogar esté bien ventilado o tenga buena luz natural —que también importa—, sino de que sea un lugar que les invite a ser ellas mismas.
Por ejemplo, si a Mateo le gusta hacer pulseras, el salón puede transformarse en su pequeño taller, con una mesa despejada, materiales a mano y una silla cómoda. Ahí es donde la persona cuidadora juega un papel esencial: no solo acompaña, sino que observa, escucha y adapta el día a día para que cada rincón del hogar esté al servicio del bienestar emocional. Porque cuando una persona mayor siente que su espacio le representa y le permite hacer lo que le gusta, la soledad pierde terreno.
En Clara en Red acompañamos a quienes cuidan, con ideas y herramientas prácticas que pueden marcar la diferencia. Si tú también estás al lado de una persona mayor, súmate a nuestra plataforma y descubre formas de cuidar que suman vida.
[1] IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales): https://www.rtve.es/play/audios/mundo-solidario/mundo-solidario-soledad-mayores-12-01-20/5482366/
[2] Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024: https://www.soledades.es/estudios/barometro-soledad-no-deseada-espana-2024